¿Cómo se originan las complicaciones?
Todo comienza frecuentemente con la caries, que si no es tratada, avanza hacia el nervio causando una pulpalgia severa. De igual manera, problemas de encías como la gingivitis y, más grave aún, la periodontitis, actúan como puertas de entrada para bacterias que pueden derivar en abscesos dentales. Incluso factores estructurales como los dientes fracturados o la presencia de dientes apiñados dificultan la higiene, favoreciendo la acumulación de placa.